Paso del Ecuador de la Escuela de Psicología Gen. 2023

El pasado 5 de febrero, la Escuela de Psicología se vistió de gala para celebrar el tradicional Paso del Ecuador de la Generación 2023. Este evento marca un hito fundamental en la vida académica de nuestros estudiantes, simbolizando que han alcanzado la mitad de su formación profesional y se preparan para los retos de la etapa de especialización y práctica clínica.

En un emotivo discurso, Francisco Iván Cisneros Ramos en representación de la generación destacó que este “Paso del Ecuador” representa mucho más que el cumplimiento de un calendario escolar; es el testimonio de la resiliencia de una generación que ha superado los retos técnicos de materias complejas y horarios exhaustivos para transformar su visión del mundo. Francisco subrayó que, tras cinco semestres, el grupo ha comprendido que la psicología no es solo teoría académica, sino la responsabilidad ética de convertirse en un “puente” entre el malestar y el bienestar. Al agradecer el apoyo de familias, docentes y la solidaridad entre compañeros, su mensaje hizo un llamado a reconocer el camino recorrido y a abrazar con madurez los próximos desafíos —como el servicio social y la tesis—, recordando que para cuidar la salud mental de los demás, primero deben valorar y cuidar la propia.

El Dr. César Romero Rebollar, elegido como profesor invitado, ofreció una reflexión que conectó la identidad humana con el rigor científico. Iniciando con una presentación personal alejada de la solemnidad académica, el Dr. Romero subrayó que este “corte de caja” a mitad de la carrera es el momento definitivo para tomar decisiones proactivas que marcarán su curso profesional, tal como ocurrió en su propia trayectoria. Su mensaje central fue una invitación a adoptar un pensamiento crítico y “subversivo”, instando a los alumnos a ser una generación capaz de dominar las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial sin perder el sentido teórico. Al reconocerlos como la única generación con la que ha compartido todo el ciclo de su conocimiento (neurociencias, metodología y estadística), el Dr. Romero celebró su madurez académica y su capacidad para transitar de lo solemne a lo humano, despidiéndose con un deseo de que su vida profesional esté siempre guiada por la felicidad, la ciencia y la autenticidad.

Discurso del Profesor Dr. César Romero Rebollar

Pensar en qué palabras podría decirles me llevó a varios escenarios como recordar mi etapa de estudiante de licenciatura, me hizo darme cuenta de que han pasado muchos años desde que empecé a dar clases, que han pasado muchas generaciones desde que llegué a la UP, y además me hizo notar que, curiosamente, los discursos suelen comenzar igual.

Me gustaría empezar presentándome más allá de lo que conocen de mí como su profesor, me llamo César, tengo 42 años, soy papá de Alejandro y afuera de todos mis intereses académicos me gusta mucho el fútbol, las opiniones controvertidas, los temas forenses, los datos curiosos, escribir y, por encima de todo eso, la música, y así como estoy convencido de que el mundo tiene una estructura implícita que le da orden a cualquier fenómeno, también estoy convencido de que siempre habrá una canción que sirva para musicalizar y explicar cualquier situación, y ¿qué creen? Esta no es la excepción.

Hace 27 años, obviamente ustedes no habían nacido, salió un disco en el que el coro de la primera canción empieza con una frase muy simple pero que expresa mucho, la frase es “Hoy no es un día común”, y efectivamente hoy no puede ser cualquier día, porque justo hoy nos reunimos para reconocerlos a ustedes nuestros alumnos como la figura central en cualquier institución educativa, podemos encontrar instituciones dedicadas principalmente a la investigación, otras tanto a la docencia como a la investigación y otras solo a la docencia, pero jamás encontraremos una institución sin alumnos, no importa la modalidad, si es en línea yobviamente en presencial.

Ustedes son los que les dan sentido a todas nuestras labores académicas, son los que van marcando la dinámica tanto en los pasillos como en las aulas, y es aquí en donde me parece justo hacer un alto, detener todo para retribuirles un poco de lo que nos dan a nosotros como profesores y a la universidad como institución, y no se me ocurre más retribución que el agradecimiento.

Gracias por hacerme parte de esta ceremonia, por hacer una dinámica sencilla y disfrutable en el espacio que compartimos unas pocas horas a la semana, gracias por las preguntas que en realidad me ponen a estudiar cuando no alcanzo a resolverlas y sobre todo gracias por ser tan comprometidos en su formación.

Al final lo que nos quedamos cuando somos alumnos es con eso que nos modelan los profesores, evidentemente aprendemos aspectos teóricos, en ocasiones aprendemos aplicaciones prácticas que nos permiten profesionalizarnos, pero hay un aspecto que es quizás más importante, que es eso que no se puede impartir con la exposición de un tema o con la demostración de un procedimiento.

En lo personal, uno de mis objetivos es que todos los que pasen por mis clases logren una actitud crítica, que generen esa curiosidad científica, independientemente del área terminal que decidan, ese pensamiento crítico se logra, desde mi perspectiva, con un perfil metodológico y analítico sólido, sin sonar a que en este preciso momento les estoy dando alguna clase, esa actitud abstracta que me gusta generar en mis alumnos, es básica para el desempeño académico y profesional y si ustedes lograron recibir ese mensaje, o esa intención yo me quedo satisfecho y tranquilo, esperando que en algún futuro se acuerden de las clases que compartimos y de esta ceremonia y digan “ah mira no estaba tan perdido ese profe”.

Creo que también es un muy buen momento para hacer “un corte de caja”, me parece un ejercicio muy enriquecedor poner las cosas en pausa en un mundo que va rapidísimo, para reflexionar, para tener un momento más introspectivo, o como le digo a mi hijo, divagar también es importante para tu cerebro y tu desarrollo.

Hace no mucho les pregunté ¿en qué año había nacido la mayoría? Y para mi sorpresa, en esos años que me dijeron yo estaba exactamente como ustedes, estudiando quinto, sexto semestre en la Facultad de Psicología de la UNAM, estaba confirmando mi gusto por la psicofisiología, tuve mi primer acercamiento con el laboratorio en donde me formé durante 9 años, en donde hice mi servicio social, la tesis de licenciatura, la tesis de doctorado, donde establecí contacto para hacer una estancia posdoctoral, fue en ese momento, un poco después de la mitad de la carrera en que me interesé más en ¿qué pasa en el cerebro de los asesinos? Y que a la fecha sigue siendo una línea de investigación productiva.

¿Qué quiero decirles con esto? Que no es un momento cualquiera, a nivel profesional es un momento que define intereses, en que debemos tomar decisiones que pueden determinar el curso de nuestra vida profesional, es el momento en que pueden tener un poco más de idea acerca de “quiero estar” ya sea en la vida académica, en la práctica clínica, en la industria, en fin, es un momento para tomarse un poco más en serio qué es lo que me interesa y lo más importante hacer que esas oportunidades se presenten, es el momento adecuado para ser proactivos, y espero que lo que decidan sea tan satisfactorio que jamás duden en haber elegido estudiar esta ciencia tan bonita.

Siempre he pensado que ser psicólogo es ser un poco contracultura, ser subversivo, quizás un tanto punk pero con cierto nivel de sensatez, y justo eso es lo que yo entiendo como pensamiento crítico, cuestionar lo establecido a nivel teórico, cuestionar las tendencias en que se hacen las cosas desde la ciencia.

Ustedes tienen una tarea muy difícil, retadora y sobre todo muy interesante, si a mí me tocó una psicología en que se tenía que contener al prefijo “neuro” para cualquier disciplina o intento de, ustedes tienen esa misión de dominar a la IA, de resolver la controversia entre desempeño y explicación, de evitar, limitar o hacer un uso mesurado de modelos predictivos carentes de sentido teórico, en mis tiempos era lidiar con el “todo el mundo toma decisiones inconscientes”, “todos nos basamos en sesgos cognitivos para hacer elecciones de consumo”, “podemos influir en la decisión de las personas simplemente usando técnicas neurocientíficas”, “podemos presionar el botón de compra porque usamos neurociencia”, o incluso lidiar con algo más serio y de relevancia clínica como el coaching coercitivo y la psicomagia, ahora les toca lidiar con “todo es la data”, “estamos en la era del big-data”, “quiero esos insights”, “dame un dashboard para entender los KPIs”, “ya salió la maestría sobre Machine Learning y personalización de la psicoterapia”, y un largo etcétera.

Les corresponde, es más, ya tienen en sus manos, la responsabilidad de darle un curso relevante a esas tecnologías, les toca ser conscientes de cómo integrarlas tanto al cuerpo de conocimientos de la psicología como a su misma formación, sé que quizás no lo tenían en el presupuesto, pero sé que de aquí saldrá esa nueva generación de psicólogos, que como siempre ha ocurrido en la historia de la psicología, sabrá cómo resolver esos problemas ahora históricos.

Ustedes son una generación un tanto peculiar, me refiero a generación dentro de la UP, con ustedes he tenido la gran oportunidad de lograr ese proceso de enseñanza-aprendizaje abarcando todo lo que ha definido mi labor como psicólogo que es la neurociencia, la metodología y el análisis estadístico, son la única generación con la que he pasado por todas esas etapas, la única con la que he transitado y compartido lo que yo entiendo como psicología, y honestamente, ha sido un viaje de unos cuantos semestres muy divertido, son excelentes alumnos, logran desafiar el conocimiento, son personas que hacen que la labor docente no sea pesada, y es un muy buen momento para decírselos, las clases con ustedes van de lo solemne, a lo entretenido, a comentarios que nos sacan de esa solemnidad y de ahí a un regreso a lo fundamental dentro de las aulas, ¿cómo me doy cuenta? Porque ustedes son muy diferentes a esos mini adultos que encontré en segundo semestre, me llena cada vez que exponen un artículo, que defienden sus proyectos, que proponen cómo solucionar sus evaluaciones, y parte de la madurez es entender que la formación no debe ser tan solemne que incluso en los espacios académicos un poco de informalidad no cae tan mal.

Por último, quisiera agradecerles una vez más que me hayan considerado para ser parte de este breve momento, que es de ustedes totalmente, disfrútenlo, reflexionen y guárdenlo, ya nos veremos en octavo semestre y en la especialidad, y mientras tanto, como los veo como mis hijitos académicos, les dejo las mismas palabras que le dije a mi hijo hace no mucho, que tengan una vida muy feliz, llena de música, ciencia y sobre todo ¡mucho rock! Muchas felicidades y de nuevo muchas gracias.

Discurso del alumno Francisco lván Cisneros Ramos en representación de la generación

Buenas tardes a todos: autoridades, profesores, familias y, sobre todo, a mis compañeros de generación. Hace dos años y medio, cruzamos por primera vez la puerta de esta universidad. Si somos honestos, cuando entramos a primer semestre no sabíamos realmente a qué veníamos, traíamos más dudas que certezas y el alivio de pensar que las ciencias exactas ya no eran nuestro problema. Pero hoy, después de estos cinco semestres, entendemos que trabajar con la realidad de las personas es una labor mucho más compleja de lo que nos contaron y que nos ha retado a ver el mundo de una forma completamente distinta.

Hoy, en este sexto semestre, ya no somos esos mismos que cruzaron esa puerta por primera vez. Hemos sobrevivido a esos horarios de 7 de la mañana a 4 de la tarde, sin horas libres. Hemos superado los finales de Neuroanatomía, Embriología, Genética Neuroendocrinología y más recientemente el de Adultez y Vejez y claro el cuadro de dominios de Guadalupe. Estar aquí, justo a la mitad, es un reconocimiento a nuestro esfuerzo y resiliencia. Significa que hemos superado la parte más densa de la teoría para empezar a construir nuestro propio criterio profesional. En este tiempo, hemos practicado entrevistas o aplicado pruebas entre nosotros y hemos compartido la ansiedad de las entregas finales. Hemos aprendido que la salud mental no es solo un concepto en un libro de texto, sino una realidad que nos atraviesa a cada uno de nosotros. Hemos entendido que, para cuidar la mente de otros, primero tenemos que cuidar la nuestra. Estamos justo en el centro. Ahora el inicio ya se ve más lejano que el final. Este semestre marca un cambio. Ahora, estamos empezando a mirar cosas que antes se veían tan distantes, como el servicio social, la especialidad que en verdad queremos, y claro la tesis. Estamos entendiendo que un psicólogo es, en esencia, un puente. Un puente entre el malestar y el bienestar, entre la confusión y la claridad, entre el dato estadístico frío y la calidez de la experiencia humana. Lo que nos queda por delante estos últimos cinco semestres es la oportunidad de decidir qué tipo de puente queremos ser. Ya sea acompañando a un adolescente en crisis, analizando datos para una investigación, aplicando pruebas neuropsicológicas o seleccionando el talento que moverá a las organizaciones.

Nada de esto ha sido en solitario. Gracias a los profesores, que con su exigencia nos recordaron que esta carrera conlleva una responsabilidad ética enorme. Gracias a nuestras familias, ya sea en la distancia o la cercanía, por ser el soporte cuando el semestre nos ganaba. Y sobre todo, gracias a ustedes, compañeros. Gracias por las risas en el salón y por el apoyo en los momentos donde a todos nos invadían los nervios al estar frente a nuestros primeros pacientes. Gracias por estar ahi antes de cada examen, validando todas mis dudas y ayudándome a no perder el enfoque. Pero más que nada, gracias por ser mi compañía en este gran camino que hemos elegido.Bueno y no me queda mas decirle que celebren todo lo que puedan hoy.Ya mañana seguiremos con los análisis multivariados y las contingencias de tres terminos. Pero hoy, deténganse a ver lo lejos que han llegado. Estamos a la mitad del camino, y lo mejor está por venir.

Felicidades y Gracias

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